28 January 2010

Las tres fases en encontrar un piso

Os refiero a la tercera perdición de mi existencia: la de la búsqueda de ese animal tan desconocida y escurridiza*: el piso. Hay tres partes de este viaje, porque me gusta mis cosas en series de tres.

1) Esto es fácil. ...Uh, no, no es.

El lunes pasado (cuando no tuve móvil ni disco duro; fue mal día) yo iba a almorzar en la cafetería de la Facultad de Geografía e Historia en la Universidad Complutense de Madrid. Quería sentarme, disfrutar mi comida, y nada más, pero también sabía que necesitaba encontrar un piso. Así, miró los anuncios en las paredes con poco interés...

hasta que vi un anuncio interesante. Había una habitación libre con una española y una italiana que costaba 350€ por mes. Era amueblada, limpia, y nueva, y aunque los gastos la ponían afuera de mi presupuesto (~28€ más por mes), me parecía fantástica. Envié un correo electrónico a Samantha, la estudiante que quería salir para vivir con nuevas amigas de la Complutense. La visité, y supe que ella es de Florida. ¡Bueno! ¡Ahora no tengo que hacer preguntas, escritas en mi cuaderno, sobre la cocina y las compañeras de piso en español! Hablábamos juntos y con la dueña, y yo esperé…

hasta viernes, cuando otra estudiante en mi programa, la consiguió. Era justo, porque es una chica con dos chicas más, pero me gustaba el piso y no habían buscado más pisos.

2) Esto es difícil... ¡y no he hecho nada!

Continué no haciendo nada hasta martes. Todos los estudiantes en WIP conocen casi todas las experiencias de los otros estudiantes, pues había oído de los quienes ya tenían pisos y los quienes no tenían éxito y todavía buscaban. Esperando en unir el primer grupo, busqué el martes un amigo que ya tenía problemas.

A Melissa y yo no nos gusta hablar por teléfono, ni en inglés ni en español, así nos juntamos esa tarde en llamar dueños. En pocos minutos tuvimos pisos para visitar el próximo día. (Pues, creo que Melissa tuvo un piso para visitar, porque un dueño le colgué* y otra fue número incorrecto.) En ese tiempo fui de nada a la esperanza.

Y a más esperanza. Mi mentora*, Becca Niles, quien ha vivido y estudiado en Madrid desde septiembre, oyó de mi fracaso en la 1) parte y me dijo que su habitación era libre. Quería vivir con su intercambio (española que aprende inglés por hablar con un estudiante que habla inglés), pues saldría de su piso. Le dije que me interesa y que iría a visitarlodespués de los otros pisos.

Es como hacer casi todo: la parte más difícil es empezar.

3) ¿Ésa? Posible. ¿Ésa? No... ¿És—SÍ.

Aquí se aplica el título de la entrada. Ayer tenía tres pisos para visitar: uno cera de la Avenida de la Iluminación, otro cerca de la Avenida de América, y lo último en el Paseo de los Jesuitas.

Lo primero, bien: buenos compañeros de piso, un barrio [quiet]y cuarto suficiente grande. Desafortunadamente, valía 375€ por mes sin gasto de luz (los otros gastos eran incluidos). Traté de regatear* el precio (la crisis, el tipo* de cambio entre dólares y euros, ¡mi madre! porque les encanta la familia), pero no. Satisfecho con el piso pero no con el precio, fui a lo segundo.

El segundo piso… pues, no valía los 400€ por mes. El precio fue sin gastos (pero con una cocina con todos los utensilios), y el piso fue peor que lo primero. Yo puse buena cara* para la dueña, dije que llamaré cuando he terminado mi búsqueda, dije adios, y salí. Estuve seguro de que no iba a alquilarlo.

Lo tercero (el de Becca)... pues, lo tengo. Cuesta 300€ por mes sin gastos (con gastos, 320-350€), tiene buenos compañeros de piso, y tiene acceso al tejado*. ¡El tejado! ¡Y estaba en fuego! Está en un buen barrio, también, afuera del centro de Madrid pero no en los suburbios. Así, hay gran vista. Cuando tomo una foto, voy a entrarla aquí.

Fin. Tengo piso.

Puedo relajarme. ¡Por ir a Sevilla este fin de semana! Harán fotos.

26 January 2010

Casi los cuatro jinetes* del Apocalipsis

Hace dos semanas que despegué del aeropuerto O’Hare para Madrid. Durante las ocho horas de mi vuelo*, pensé en la comida, el temor de no haber aprendido suficiente el idioma, y los peligros (¿y las ventajas*?) de vivir con una supuesta puma. (Cuando su anfitrión tiene 42 años y vive sola, es lógico pensar en ello.) Pero en el avión había otros estudiantes con los mismos sentimientos, así sentía mejor, si solo porque podíamos hablar sobre ellos.

Ahora, dos semanas más tarde, tengo nuevos problemas. Los llamo Las Tres Perdiciones* de Mi Existencia:

1) Mi móvil... uh, ¿cuál móvil? Tengo mi teléfono Orange de Londres, tuve mi teléfono de Yoigo, y tengo mi teléfono libre con tarjeta de SIM duplicado de Yoigo. La tarjeta es duplicado porque alguien me hubo robado.

Al menos, es probable que se me haya robado. Tomaba el Metro por la línea circular (6) el 17 de enero. Había comprado mi móvil de Yoigo hace dos días. (No quise comprar una tarifa de Orange porque cuesta demasiado.) Llevaba una chaqueta gris, de vellón*, y suelto* con bolsillos* grandes. Escribía, leía, y escuchaba a mi iPod, así no prestaba atención suficiente a mi medio ambiente.

Hay dos eventos posibles: que el móvil se cayó, y que se me robó. No me importa el método* porque los resultados son iguales: no tenía móvil. Y cuando yo pedí ayuda de The Phone House en mi barrio no podía ayudarme, y cuando traté de la tarjeta duplicada con mi móvil inglesa el teléfono salió del mundo funcional, y esperaba una llamada de la dueña de un piso, y...

Pero bueno. Todo está bien porque ahora tengo teléfono. Pero no todos mis problemas electrónicos han sido resueltos.

2) Se me ha estropeado el disco duro externo. La cosa que tiene todos mis ensayos de clases anteriores, todas mis fotos, y un documento que tengo que enviar al editor de The Undergraduate Scholar. Tengo que volverlo a EE.UU. para rescatar* mi información. Oy.

3) La razón sea lo que sea, no me preocupé por la búsqueda de un piso antes de llegar aquí. Nunca había buscado un piso en EE.UU.; se quedó en el edificio de dormitorios hasta esta primavera (para evitar el problema de subarrendar*, y tengo una casa el próximo año con una amiga que ya la tenía. Así, no tengo experiencia con este proceso.

Pero está bien, porque mi enfoque no está en el proceso de piso. Si yo esté en inglés, sí, pero en otra lengua mi enfoque está en la conjugación de verbos y el uso de vocabulario apropiado y otras cosas idiomáticas afuera del piso. Controla esa parte del proceso mi mente lógico y experiencial, un mente que depende en lo que parece a mis sentidos y funciona automáticamente afuera del lenguaje.

(Por supuesto, ayuda que el primer piso que miré, aunque alquilado por otra estudiante en el programa, fue vendido por una estudiante de Florida. A pesar de que pude enviarle un correo electrónico en vez de llamarle, fue buena práctica.)

Afortunadamente puedo terminar de buena manera. Necesito terminar en este modo—no, es imposible no terminar en este modo. Porque al fin, a pesar de estos problemas… pues, ¡estoy en España!

Ya siento mejor.

23 January 2010

Nuevos Álbumes de Fotos

Tengo fotos generales de Madrid y de El Rastro, un mercado semanal. Voy a escribir entradas verdaderas mañana y en los próximos días. Siento que no haya entradas desde martes, pero en esta semana estuve ocupado.